martes, 21 de octubre de 2008

Partida

A la pregunta acerca de cómo es la primera entrevista con un psicoanalista, es posible agregar otra ¿Cuál es la primera entrevista? Por supuesto y aquí recurro a la tautología: la primera es la primera y en ese sentido no hay mucho más para agregar. Sin embargo es posible ubicar una diferencia entre primera como principio y aquello que la primera entrevista posee en potencia: un inicio. Es preciso que exista esa primera marca para fundar la posibilidad de esta otra: el inicio de un análisis.

Punto de partida de un viaje que no puede ser anticipado ya que, como lo indica Freud, en un análisis tanto como en un juego de ajedrez, sólo puede saberse y sistematizarse sobre las aperturas y los finales, más nada de cada jugada que se desplegará en el mientras tanto del juego.

Entre la primera entrevista y el inicio de un análisis se construye como diferencia la posibilidad del sujeto de establecer algún interrogante, hacer propia una pregunta sobre el padecimiento que tan ajeno y oscuro resultaba entonces. Eso supone una modificación, no tanto en lo que se dice, sino en la posición que adopta el sujeto frente a sus dichos.

La primera entrevista establece entonces una posibilidad: la de interrogar algo de ese sufrimiento, que no se comprende pero que, sin embargo, se registra con el ser. En este sentido es también ocasión de tomar la palabra y hacer una apuesta que, como señala Freud, permita transformar la miseria del sufrimiento neurótico en un infortunio cotidiano.

C. Valeria González
cvalegonzalez@yahoo.com.ar

No hay comentarios: